Período 131º – Reunión 5º – 4º Sesión ordinaria (Especial) – 29 de mayo de 2013

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29 mayo, 2013

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Bono argentino para el desarrollo económico, pagaré de ahorro para el desarrollo económico y certificado de depósito para inversión

Sr. Prat Gay.- Señora presidenta: no sé si ustedes habrán advertido pero, como es habitual, el miembro informante del oficialismo no se refirió ni siquiera a uno de los artículos del proyecto de ley en cuestión. No es la primera vez. Ocurre cada vez con más frecuencia, a medida que se hace cada vez más difícil para algunos diputados del oficialismo apoyar determinados proyectos que llegan a esta Cámara.

Les voy a dar algunas razones de por qué no pueden hablar del proyecto. En primer lugar, porque no lo pueden defender. Quizás haya más razones, algunas ya han sido argumentadas, pero quiero dejar sentada esta posición.

El diputado Feletti omite decir que éste es el segundo blanqueo de este gobierno. Ayer en la comisión hubo pases de factura del blanqueo de Menem y del de Alfonsín. Prácticamente cada gobierno argentino en los últimos sesenta años ha hecho un blanqueo. Esta es la primera vez que un mismo gobierno tiene dos blanqueos en un período de menos de cinco años.

Se nos dijo que es una norma de excepción. Si lo repetimos cada cuatro años, más que una excepción termina transformándose en la regla, y es la regla que utilizan justamente los que hoy deciden si van a pagar o no impuestos. Y los que hoy pagan impuestos dicen: qué estúpidos que somos; si cada cuatro años perdonan, por qué diablos estamos cumpliendo.

No lo pueden defender porque este es el primer blanqueo de los que yo conozco –incluyendo otras experiencias nacionales e internacionales- en que se discrimina a la moneda local.

Tuvimos que escuchar a Feletti hablar del problema de la bimonetización y decir que este es un gobierno que enfrenta la bimonetización. ¿Cómo la enfrenta? Dándole privilegios al que tiene los dólares en negro por encima de quien tiene los pesos. Porque el que vamos a aprobar hoy es un blanqueo en el que estamos directamente riéndonos de la moneda local, porque el único que puede entrar al blanqueo es el que trae sus dólares. Este es el blanqueo que combate el bimonetarismo y el que defiende el diputado Feletti. Además, como bien se ha dicho aquí, se trata de dólares sucios.

Recuerdo este verso del bimonetarismo y de cómo lo atacaban en la discusión del último presupuesto, cuando el diputado Feletti nos hablaba de esta cuestión y nos decía lo siguiente: “Hay una discusión sobre la tasa de ahorro versus la tasa de inversión. Muchas veces hemos escuchado decir que hay 130 mil millones de dólares de los argentinos en el exterior. No es así. Hay 130 mil millones de dólares de unos pocos argentinos en el exterior, y no de todos los argentinos. Ellos son los que sistemáticamente pretenden acumular ganancias enla Argentina, transformarlas en dólares y llevárselas al exterior como modo de acumulación.” Agrego: ellos son a los que hoy este gobierno les está poniendo la alfombra roja para que vuelvan.

Feletti llama a esto “producir un shock de inversión”. No sé cuánto estará calculando que va a entrar por esta vía. En todo caso sigo con la versión taquigráfica de aquella noche de discusión del presupuesto.

Decía el diputado Feletti: “Esa es la discusión que hoy tenemos enla Argentina. Novamos a convalidar tasas monumentales de ganancias en dólares. No vamos a convalidar tasas monumentales de ahorro para favorecer su fuga.”

Al que entra en este blanqueo se le perdona el equivalente a quizás el 50 por ciento del capital, no sólo por las ganancias que no pagó sino por otros impuestos: bienes personales, etcétera. Quiere decir que el que eligió evadir impuestos y ahora entra en este blanqueo tiene 100 dólares en lugar de los 50 que tendría si hubiera cumplido formalmente con todas las reglas impositivas.

Vale decir, a través de este blanqueo estamos otorgando la ganancia monumental del ciento por ciento en dólares al que eligió evadir y ahorrar en dólares. Esto es precisamente lo que nos decía Feletti que ellos venían a combatir, y es justamente lo que él hoy no puede defender.

Tampoco lo puede defender el ausente más notable en las discusiones en el Senado: el doctor Sbatella. Y yo voy a hacer una defensa del doctor Sbatella. Yo creo que el doctor Sbatella no concurrió al Senado y no fue a esa conferencia de prensa porque tuvo la dignidad de no poner la cara por algo en lo que no creía.

Digo esto porque nos consta que el doctor Sbatella está en contra de los blanqueos, como muchos de los diputados de la oposición.

Si me permite, señora presidenta, voy a leer parte de la versión taquigráfica de la reunión de la Comisiónde Finanzas del 18 de mayo de 2010 –hace casi tres años‑ a la que concurrió el doctor Sbatella. Fue una reunión larga y extensa donde Sbatella explicó los avances de la UIF, y al final, quien habla, en ese entonces presidente de la comisión, le pregunté: “¿Cómo se sintió usted cuando el gobierno anunció la ley de blanqueo de capitales?”, en alusión a la aprobada en diciembre de 2008 y llevada a la práctica en 2009, hace cuatro años. Sbatella respondió: Yo no estaba en funciones en ese momento pero no hubiera estado de acuerdo. La verdad es esa. Incluso por la discusión práctica, porque en realidad se cifraban expectativas; la discusión es la misma que la de la moratoria, digamos, es decir, mueven un gran amperímetro de la recaudación. Cuando cambia un criterio fiscal en realidad soluciona los temas espinosos de algunos…” –repito lo que dijo: cuando cambia un criterio fiscal en realidad soluciona los temas espinosos de algunos‑ “…porque fíjese que abarca a todos, pero en realidad la recaudación no fue importante y genera estos problemas.”

En este caso la recaudación no sólo no va a ser importante sino que va a ser igual a cero, porque al que está fuera de la ley se le tira la alfombra roja y se le dice que no pague ni un centavo ala AFIP, para aprovechar esta oportunidad, como dijo en su momento Etchegaray.

Por eso los diputados oficialistas no lo pueden defender y no hablan del proyecto sino de cuestiones que sucedieron en otras décadas.

Ni siquiera se refieren al discurso inaugural del presidente Kirchner en esta misma Cámara de Diputados cuando usó esa imagen que todos recordamos del traje a rayas para los evasores. Ahora, por segunda vez, se otorga un traje a medida para los evasores, pero esta vez mucho más atractivo, porque solamente es para quienes tienen dólares, y no se les cobra un peso, más todas las ventajas que ustedes han visto en la norma.

Creo que la fundamentación que ha dado el oficialismo a este proyecto de ley es el reconocimiento más claro y contundente de que se ha quedado sin fuentes de financiamiento. El diputado Feletti hablaba de las fuentes de financiamiento y del crédito. Tiene crédito quien es creíble; no tiene crédito quien no lo es.

Este proyecto reconoce que las únicas fuentes de crédito que le quedan al gobierno son las ruinosas. Una de ellas es el impuesto inflacionario. Este gobierno se lleva más de 100 mil millones de pesos por año del Banco Central, lo que en algún momento tendrá impacto sobre la inflación. Como no le alcanza, tiene que recurrir al financiamiento más injusto, que es el perdón a los evasores, en el mejor de los casos, y la puerta de entrada a narcotraficantes y al delito organizado, en el peor de los casos.

No solamente es ese el financiamiento de este gobierno por falta de credibilidad. Feletti hablaba del aumento de la presión tributaria de los últimos años. No vamos a discutir si es bueno o malo; creo que es un avance que hoy enla Argentinala presión tributaria sea más alta que en el pasado, donde el Estado no podía funcionar porque no tenía los recursos. Pero digamos las cosas como son: ¿por qué ahora se recaudan 20 puntos más de recaudación? Le faltó eso en su cuenta al diputado Feletti, que lamentablemente se levantó de su banca. Cuando él habló de los fondos en deuda que recibían otros gobiernos olvidó mencionar –observo que allí vuelve el diputado Feletti‑ que 20 puntos del PBI de incremento de la recaudación equivalen a 100 mil millones de dólares al año por impuestos que pagan argentinos que no se podrán acoger al beneficio de este blanqueo.

Entre esos argentinos hay jubilados que pagan impuesto a las ganancias. Quizás el diputado Feletti omitió mencionar eso  y enorgullecerse de que este es el primer gobierno, por lo menos constitucional, que cobra impuesto a las ganancias a los jubilados.

Entre esos impuestos también hay una tasa creciente de impuesto a las ganancias a los asalariados, con el truco de no modificar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. Pero entre esos no figura el impuesto a la renta financiera. Al respecto, el señor diputado Feletti nos pide que propongamos otras alternativas; lo cierto es que nos cansamos de proponer con distintos bloques que se grave la renta financiera, pero por lo visto este gobierno prefiere cobrarle ganancias a los jubilados y a los asalariados medios y no a la renta financiera.

Además este gobierno, desde que asumió su primer mandato Cristina Fernández de Kirchner, devaluó la moneda un 70 por ciento. Entonces, dejen de decir que la que quiere devaluar es la oposición; ustedes devalúan todos los días el tipo de cambio oficial, y ni qué hablar del tipo de cambio legal que surge del arbitraje de bonos, que es el único que sigue la inflación.

Volviendo al proyecto –me vi obligado a hacer esta digresión‑ voy a reiterar algunas de las cosas que dije ayer en el plenario de las comisiones.

En primer término –espero equivocarme‑, de la lectura del proyecto y del manual de mejores prácticas del GAFI tengo en claro que no hay manera de que este blanqueo se encuadre dentro de las normas internacionales anti lavado de dinero. Reitero que espero equivocarme; incluso, tuvimos algún contrapunto con el señor diputado Cigogna, a quien respeto mucho.

Además, recuerdo la discusión que tuvimos en su momento cuando el gobierno, desesperado por quedar bien con el GAFI, llevó adelante un proyecto, que ustedes conocen muy bien, que luego se convirtió en la ley antiterrorista, que establece que cualquiera que se junte a reclamar por algún derecho puede ser tildado de terrorista. Esto se hizo en nombre del GAFI, y resulta que hoy, un par de años después, nos estamos riendo del mismo GAFI al que le rendíamos pleitesías dejando abierta la posibilidad de perseguir a los que defienden sus derechos.

No creo que el GAFI esté de acuerdo –en realidad creo que nadie debe estarlo‑ con que en un blanqueo se admita el ingreso de fondos en efectivo. Podemos entender que en una transferencia bancaria no se soliciten tantos datos sobre el origen de los fondos, pero resulta inaceptable lo que dice el inciso a) –ni siquiera el b)‑ del artículo 4º, por el cual se le indica a los interesados que si tienen fondos enla Argentinasólo deben molestarse hasta la primera sucursal bancaria y llevar su valija con una balanza, pesar el dinero –así se sabe lo que trajo‑ y luego ingresar tranquilamente todo ese efectivo al sistema financiero.

Sinceramente lo lamento, pero eso es lo que va a pasar con este proyecto. Aunque más no sea podrían eliminar ese inciso a), pero por alguna razón –que tienen que explicar ustedes y no nosotros‑ no lo hacen.

En segundo lugar, seguramente luego vamos a escuchar en las exposiciones de nuestros colegas del Frente parala Victoriahablar de los blanqueos que hubo en España, Italia y Grecia. Es muy probable que ninguno diga que esos países recurrieron a esos blanqueos porque están en crisis. Por lo visto, a veces nos conviene compararnos con ellos porque hacen cosas diferentes, pero hoy nos conviene compararnos porque hacen lo mismo. Lo cierto es que en todos esos blanqueos no van a encontrar uno solo en el que no se cobre al menos un euro al que se ingresa al circuito formal. Una medida de este tipo no está autorizada por el GAFI ni por las reglas morales mínimas de convivencia, a las que sugiero adherir antes que a las de los organismos internacionales.

Tampoco se ha previsto un sistema que erradique por completo la duda sobre quién es el beneficiario final del ingreso de los fondos. Ni siquiera se han tomado el trabajo de exigir a través de un inciso la necesidad de que haya aunque más no sea una declaración jurada que certifique que esos fondos son propios y que no es un testaferro quien los trae porque el verdadero dueño no los puede ingresar por razones de público conocimiento.

Por otro lado, el manual del GAFI es muy claro al señalar que ante la duda no se exime a las entidades financieras de presentar el reporte de operaciones sospechosas. Luego se lo voy a mostrar al señor diputado Cigogna, para que también lo tenga. Al respecto, el manual indica que no es una buena práctica que se dé la vía de excepción –como se otorga a través del artículo 14  del proyecto‑ delegando en los bancos la interpretación de si ese dinero es solamente producto de la evasión o si es producto de otra cosa.

Lo que dice el GAFI es: no le dé la excepción, oblíguelo en todo caso al reporte de operaciones sospechosas y que seala Unidadde Información Financiera la que decida si allí hay lavado de dinero o no lo hay.

Este proyecto pide autorización para endeudarse. Es más, como no lo pueden llamar proyecto de ley de blanqueo, lo llaman proyecto de ley a través del cual se aprueba la emisión del BAADE, del CEDIN y todas estas cuestiones. Esto es endeudamiento; no nos hagan después el verso del desendeudamiento porque es endeudamiento. Tampoco es cierto el desendeudamiento anterior, porque se vienen endeudando conla ANSESy con el Banco Central. Cuando nos hablan de desendeudamiento hay que asumir que no piensan pagar esa deuda ni a los jubilados ni al Banco Central. Pero eso sí: a los evasores que entren en este esquema les van a pagar al momento de la escritura, con el CEDIN, o en 2016 con el bono de YPF  cuando otro gobierno tenga que tragarse el sapo de pagar un bono producto del blanqueo que aprobó este gobierno.

Entonces, me parece que no hay ninguna duda ni en los aspectos técnicos ni en los morales. Creo que es absolutamente inaceptable que un mismo gobierno haga dos blanqueos en el mismo período. Entiendo que no lo puedan defender. Ayer en la reunión de comisión cité aquel discurso de Néstor Kirchner del 25 de mayo de 2003, y lo voy a repetir. El entonces flamante presidente dijo: “No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo.” Eso es exactamente lo que está haciendo en estos momentos el Frente parala Victoria. Continuabadiciendo Néstor Kirchner: “Y eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y de cinismo.” Nosotros no podemos acompañar este ejercicio de hipocresía y cinismo. Nunca estuvimos a favor de los blanqueos porque entendemos que es un acto injusto aun en el mejor de los casos, que es favorecer con una renta del ciento por ciento al que no pagó los impuestos a contramano del perjuicio de quienes sí los pagan todos los días.

Entonces, una de dos: o el modelo está tan agotado que solo pueden pedir prestado a los evasores, a los narcotraficantes, y a quienes cometen delito organizado, o bien necesitan encubrir a los amigos involucrados en algunas cuestiones de lavado de dinero y de corrupción, como lo hicieron en su momento. Recordemos, por ejemplo, cuando aquí aprobamos una ley de emergencia referida al caso Ciccone. ¿Cuál era el móvil de esa ley? Nunca nos lo pudieron explicar.

Por todo lo expuesto hasta ahora y como ha quedado bastante claro, no cuenten con nosotros para acompañarlos en esta inmoralidad, que además no va a tener ningún efecto en la economía más que garantizar al pobre tipo, a todos los argentinos que pagamos impuestos, que somos estúpidos al hacerlo porque cada cinco años viene un gobierno progresista, nacional y popular que les dice a los evasores “vengan por la puerta grande que acá los vamos a perdonar”. (Aplausos.)

Sra. Terada.- Señor presidente: completando lo que ya brillantemente expusiera el presidente de nuestro bloque, diputado Alfonso Prat-Gay, quisiera señalar que este proyecto de ley de blanqueo de capitales quizás la podríamos denominar ley de premio a los evasores.

Fíjense que en la página dela AFIPfiguran los denominados principios constitucionales que hacen a la materia tributaria, y vemos que con la sanción de esta norma estos principios están siendo violados.

Uno de los sistemas básicos del sistema tributario argentino es que no hay tributo sin ley, porque el artículo 19 dela Constitución Nacionaldice que ningún habitante dela Naciónserá obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe. Esto se complementa con lo establecido en el artículo 17, que expresa que solo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el artículo 4°.

También tendríamos que señalar que cuando decimos que no hay tributo sin ley, deberíamos analizar a cuál le compete ser Cámara de origen para el tratamiento de toda cuestión impositiva.

En esto es claro el artículo 52 de nuestra Constitución Nacional, que dice que ala Cámarade Diputados le corresponde exclusivamente la iniciativa de las leyes sobre contribuciones. La claridad de la norma nos releva de mayores comentarios. A su vez, hace factible el planteo de la nulidad de esta norma, ya que el inicio del tratamiento del proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo ocurrió enla Cámarade Senadores.

Otro de los principios básicos de nuestro sistema tributario es el de la igualdad. El artículo 16 dela Constitucióndice que la igualdad es la base del impuesto. Sin embargo, si analizamos la sanción que viene del Senado, vemos que realmente lo que se plantea no es la igualdad, sino la desigualdad existente entre quienes cumplen con el pago de los impuestos, quienes cumplimos con todas nuestras obligaciones tributarias, y los que van a ser beneficiados por este blanqueo.

Fíjense que el artículo 3° de este proyecto de ley establece que están comprendidas las personas físicas, las sucesiones indivisas y los sujetos comprendidos en la tercera categoría del impuesto a las ganancias, estén inscriptos o no. Esto quiere decir que cualquier persona de cualquier lugar del mundo puede venir a blanquear sus capitales, inscribirse en el momento para exteriorizar su dinero y, a su vez, ser beneficiaria de esta suerte de exenciones impositivas que se otorgan, porque, evidentemente, quienes se acojan al blanqueo no pagaron ganancias o bienes personales, y ni siquiera les vamos a cobrar el impuesto a los débitos y créditos bancarios. Por supuesto que esto implica una enorme contradicción.

¿Qué podemos decirles a nuestros pobres jubilados, a quienes automáticamente se les descuenta todos los meses el impuesto a las ganancias, cuando todos sabemos perfectamente que el haber jubilatorio no implica  ganancias, sino que es el resultante de treinta años de aportes al Estado, los que permiten gozar del beneficio?

Quisiera recordar que en esta Cámara hay un proyecto dela Coalición Cívica-ARIque propone que se elimine el impuesto a las ganancias que hoy se retiene a los jubilados y pensionados nacionales y que, en su reemplazo, se grave a la renta financiera, que hoy no paga ningún tipo de impuesto.

Lo que digo es que la posibilidad que da el artículo 3° permite que cualquier NN, por ejemplo un monotributista o un testaferro que se inscriba al efecto, blanquee dinero que provenga de cualquier origen –trata de personas, narcotráfico, corrupción‑, por cuanto el artículo 9° lo exime de todo tipo de acción civil, comercial, penal tributaria y penal cambiaria, y ni siquiera tiene que justificar ni informar el origen de los fondos.

Otro de los principios que figuran en la página dela AFIP, entre los denominados principios constitucionales en que se basa la materia tributaria, es el de la generalidad: “Los impuestos deben abarcar íntegramente a las distintas categorías de personas o bienes. Los tributos deben ser generales y uniformes. Por lo tanto, la ley que los establece o los exime no puede hacer discriminaciones arbitrarias o irrazonables cuando determina quiénes son los sujetos obligados a pagarlos o eximidos a hacerlo, en concordancia con el artículo 16 dela Constitución Nacional.”

El IVA, por ejemplo, lo pagamos todos, y los más afectados, por supuesto, son los más pobres, los menos pudientes.

Fíjense otra contradicción: por un lado, se establece que los impuestos deben tener las mismas generalidades y aplicaciones; sin embargo, vemos que si un deudor dela AFIPquiere regularizar su deuda, puede acogerse a un plan de facilidades de pago, pero no se establece allí ningún tipo de quita y se aplica un interés de más del 17 por ciento anual. ¿Cómo se contrapone esto con quienes pueden blanquear dinero sin pagar ningún impuesto?

Estas cosas son las que indignan. Por eso digo que este proyecto de ley de blanqueo más bien es una ley de premio a los evasores.

Otro principio que establece el sistema tributario es el de equidad, que es sinónimo de justicia. Un tributo no es justo en tanto no sea constitucional. Como hemos hecho referencia, aquí se están violando todos los artículos constitucionales señalados: 17, 19 y 52, que establece como cámara de origen a la de Diputados.

La equidad no se da solo en relación a personas o individuos, sino también en la relación entrela Nacióny las provincias. La anterior ley de blanqueo, número 26.476, fijó un impuesto especial para aquellas personas que quisieran regularizar o blanquear, pero los impuestos que se cobraban eran coparticipables con todas las provincias. En efecto, del impuesto a las ganancias se coparticipa un 64 por ciento; del impuesto a la transferencia de inmuebles, 100 por ciento; del impuesto a los bienes personales, 93,73 por ciento y del impuesto a los débitos y créditos bancarios, 30 por ciento.

La inequidad es manifiesta no solo en relación a los contribuyentes que cumplimos puntualmente con nuestras obligaciones tributarias, sino también con las provincias, que dejan de percibir el porcentaje que por ley les corresponde en la coparticipación de impuestos. Además, a los beneficiarios de esta norma no sólo los eximimos del pago de impuestos, sino que se les pagarán intereses al vencimiento de las obligaciones en 2016.

Además de todo esto, señalo la gravedad de lo establecido por el artículo 20 de la iniciativa remitida por el Senado, que faculta al Poder Ejecutivo nacional a prorrogar los plazos establecidos en este régimen. Esto significa una delegación de facultades legislativas, cuando el artículo 99, inciso 3, dela Constitución Nacionalexpresamente prohíbe delegar en el Poder Ejecutivo las referidas a la materia tributaria. Esta iniciativa tiene neto corte tributario. Ni qué hablar de lo que dice el artículo 21, que claramente establece: “Las disposiciones de la presente ley son de orden público.” ¿Qué significa esto? Una cuestión es denominada como de orden público cuando responde a un interés general y colectivo, por oposición a las cuestiones de orden privado, en las que solo juega un interés particular. Por ello, cuando leemos el contenido de este proyecto, nos preguntamos qué se entiende como de orden público para nuestro país: ¿perdonar a los evasores? ¿Permitir el ingreso de dinero espurio, de cualquier procedencia, sea legal o ilegal? ¿Premiar con el pago de intereses al dinero que se traiga de esa manera, porque necesitamos reactivar la economía de cualquier modo y a cualquier precio, incluso sancionando leyes de neto corte inconstitucional?

Debo decir que nada de esto es nuevo para el bloque de la Coalición Cívica-ARI.Al respecto quisiera leer una nota de Horacio Verbitsky, publicada en el diario Página 12, en el año 2001. En una parte de esa nota señala: “Los estados que no cumplen con los lineamientos básicos establecidos por el GAFI son incorporados a una Lista de Países y Territorios No Cooperantes. En Febrero de 2000, Bélgica propuso incluir ala Argentina en esta lista negra, porque no poseía una ley específica de lavado de dinero, ni una UIF que centralizara la información financiera. Eludió su descenso a esa peligrosa categoría gracias a la sanción dela Ley 25.246, elaborada por la diputada Elisa Carrió, y en junio de 2000…”, gracias a la sanción de esa ley, dice Verbitsky, “…la Argentina pasó a ser miembro pleno del GAFI”, quedando eliminada del listado de países no cooperantes.

Por lo tanto, nada de esto es nuevo para nuestro bloque. Nosotros mantenemos la coherencia y nuestra conducta. Por eso, no estamos dispuestos a acompañar la sanción de un proyecto de ley que viola preceptos constitucionales y que premia a los evasores, en contraposición al resto de los habitantes, que a duras penas tratan de cumplir con la ley y con sus obligaciones tributarias a costa de un gran sacrificio. Esto crea desigualdad, es insostenible y, por ende, no lo vamos a acompañar.

Por todas estas razones y por los argumentos expuestos por el señor diputado Alfonso Prat-Gay, nos sorprende que el Congreso de la Naciónesté dispuesto a sancionar normas de esta naturaleza. (Aplausos.)

Sra. Carrió.- Señora presidenta: voy a plantear tres cuestiones. En primer término, me voy a referir a la cuestión constitucional. En ese sentido, de acuerdo con el artículo 52 de nuestra Carta Magna,la Cámara de Diputados siempre debe ser Cámara de origen cuando se trate de normas sobre contribuciones. Esto rige tanto cuando se busca imponer contribuciones como cuando se pretende eximirlas. Esta es una facultad histórica que viene desdela Cámara de los Comunes, en Inglaterra, que se aplica en todas las Cámaras que representan al pueblo de una nación.

Por lo tanto, el hecho de que nosotros estemos actuando como cámara revisora violaría el debido proceso legal adjetivo; es decir que este proyecto no podría ser ley, porque no respetó el procedimiento constitucional.

Además, recién estuve haciendo algunas consultas, porque existe un antecedente sobre una cuestión parecida. El hecho es que en la época de Menem o dela Alianzase planteó esta discusión por la prórroga de las afectaciones específicas. Esto está normado por el inciso 3 del artículo 75 dela Constitución Nacional, que indica: “Establecer y modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables, por tiempo determinado, por ley especial aprobada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara.” En ese momento se discutió si la prórroga también requería esa mayoría especial. La interpretación fue que la asignación requería la mayoría especial, pero la prórroga no. Es decir que por mayoría simple se podía prorrogar la asignación específica.

No recuerdo bien ‑y a lo mejor pueda tener algún error en los antecedentes parlamentarios‑ si este tipo de leyes, que implican exenciones –porque implican eximir de impuestos por determinada cantidad de dinero‑, puede tener su origen enla Cámarade Senadores. Esto es altamente preocupante, sobre todo en términos de la seguridad jurídica de quienes ingresen, en cuanto a que después les digan que no es ley. Obviamente, desde el punto de vista de una estrategia de revisión, a uno le conviene.

Reconozco que no he hecho un estudio de los antecedentes legislativos totales y, tal vez, pueda ser corregida. Solo recuerdo el caso de las asignaciones específicas, pero me parece que en este tema estamos frente a un procedimiento inconstitucional que afectaría la totalidad de la ley.

Por otra parte, cabe señalar que aquí hay gente cautiva de los impuestos y otra gente liberada de los impuestos. Hay ciudadanos argentinos cautivos del pago de impuestos, que son los trabajadores dependientes y los jubilados. Digo que son, en algún sentido, esclavos o cautivos, porque a fin de mes les sacan el porcentaje de impuesto a las ganancias. Pero hay un montón de personas ‑sobre todo con esta prórroga‑  que sacan su dinero del país, por ejemplo a Colonia, y vuelven con su dinero blanqueado sin pagar ningún impuesto. Esto es terrible desde el punto de vista de la justicia impositiva.

Si yo tengo un negocio, saco todo el dinero de mi negocio y lo llevo afuera en negro. Dos días después lo vuelvo a entrar al país y no pago nada, porque entro en la ley de blanqueo. Esto se va a producir. Vuelvo a insistir: para esto no es necesario que el dinero se traslade físicamente, porque esta operación la van a hacer los mismos bancos con las cuentas blue. Yo he sido presidenta de la Comisión Investigadora del Lavado de Dinero y sé que el dinero no sale de la Argentina, sino que hay una especie de doble contabilidad, como existía en los frigoríficos. La gente va al banco y puede estar en blanco o en una cuenta blue. Entonces, coloca ese dinero en la cuenta blue, lo blanquea y no paga impuestos. Es un mecanismo de elusión impositiva terrible.

No voy a repetir todo lo que aquí se dijo, porque todas las denuncias penales las hice en materia de encubrimiento. Pero me estoy refiriendo a la elusión fiscal. Este es un enorme negocio, no para los asalariados dependientes del Estado. No se trata solo de la posibilidad del blanqueo de dinero proveniente de ilícitos, porque en todo caso eso se va a poder investigar. El problema más grave radica en el negocio que ustedes están habilitando.

Voy a hacer una última acotación. Esto es demasiado casual. En noviembre de 2008 yo inicié la denuncia por asociación ilícita y en diciembre hubo una ley de blanqueo. Y ahora sucede lo mismo. Como ya hemos vivido estos tiempos, advierto a los oficialistas que, si no me equivoco, hay gente que va a poner dólares; si no me equivoco, se está negociando la tarjeta Supercard; si no me equivoco, es el mayor negocio para apoderarse de la tierra de la Argentinay, si no me equivoco, detrás de Elsztain está Soros. (Aplausos.)

 

 

 

 

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